sábado, 17 de agosto de 2013

SA BI DU RÍA


Desde tiempos inmemoriales se dice que la mujer es sabia.
Yo creo que hubo un error ortográfico: la Mujer es SaVia.

Savia de vida, como sangre que nutre y oxigena todo lo que toca,
su sabiduría no es intelectual... ni siquiera pasa por la cabeza,
pasa por el no dejar morir ninguna parte de ella.

Y ella no es sólo ella,
ella es todo lo que toca: sus aspectos personales, sus amores, los lugares que habita o que habitó, las amistades que están hoy, y las que se fueron ayer.

Ella es un espacio tan grande, que no se la podría jamás encerrar.
Sólo ella es capaz de semejante traición así misma, sólo ella conoce todos sus recovecos.

Da tanto y tanto...
que ni siquiera ella es capaz de saber todo lo que puede llegar a dar.

Tal vez los que la contemplen vean un árbol...
pero ella es, hasta la sombra que proyecta.

Incluso la tierra que también nutre,
incluso los árboles cercanos que comunica con sus raíces.

No creo que la mujer esté sola tal como se la plantea...
o se la quiere plantar.

Ella siempre está acompañada de miles y miles de raíces,
algunas son tan profundas que ni siquiera las ve.

Pero ahí están.... acompañando esa savia que alimenta, da vida, y no olvida.
Porque tiene la información de milenios,
porque tiene el recorrido grabado en sus carnes...

Me aburre ver mujeres sabias...
están tan alejadas de su propia esencia,
quiero sentir a esas mujeres savias...
que ni siquiera necesitan de internet para comunicarse...
que saben de otros mundos, y los usan como tanto como éste,
que no impresionan... sólo reavivan...

Deja ya tanta información escrita y leída...
extiende tus brazos y piernas... usa tus vías eferentes
y siente.

Que manía la de salir al mundo,
si siquiera sentirte parte de él.

La savia está dentro,
no viene de fuera.

Necesitas más silencios que palabras,
más miradas que explicaciones,
más espacios y menos personas...

Tanto por sentir dentro...
y aún siguen buscando fuera.

Hay tantas palabras de mujeres que dicen tan poco,
si yo tuviera que explicar lo que sé,
dejaría esta hoja en blanco.


viernes, 2 de agosto de 2013





 
 
Y en el alma se esconden....tantas cosas, que a poco que buceáramos en ella nos desconoceríamos.
Hacemos tantas concesiones diarias, que casi olvidamos que tenemos un alma llena de...

No hablo de la personalidad.... el alma está libre de circunstancias,
No hablo de la identidad.... el alma no se basa en los límites de un cuerpo...

Si tuviéramos que definirla, algo casi imposible, sólo nos acercaríamos a nombrarla en lo poco que sabemos de ella.... es como ese conjunto de sensaciones que surgen de nuestro interior, y que racionalmente no coincide con nuestra forma de pensar.

Como si tuviera vida propia,
como si su voz hablara todas las lenguas,
como si su fuerza emanara de otros lugares.

Casi como si no fuera yo, siendo más yo que nunca.

Y cuando la siento dentro de mí,
porque a veces no lo está....
me recuerda que estoy viva, más allá de cualquier circunstancia;
me muestra mis ilusiones más allá de mis peros,
me arrastra hacia mis profundidades buscando ese lugar donde regenerarme,
y cuando por fin lo encuentro, vuelvo a nacer.
Tanto y tanto,
que me cuesta recordar dónde me había quedado la última vez que me creía viva.

Pero por qué no recurro a ella con más asiduidad?
Por qué siempre la dejo como último recurso?
En qué momento creí que mi intelectualidad solucionaría los encuentros con mis propios sentires?

Creo que a veces es porque le tengo miedo.
De que me diga más cosas de las que puedo comprender,
de que me descubra una persona que yo creí conocer y resulta que soy una yo desconocida para mí.

Y por qué tanta diferencia?
Porque si no, ya habitaría en una estrella...
porque ya me hubiera perdido en el mar...
porque si no, me hubiera quedado en un castillo de arena,
con caracolas de companía...

Y tal vez hoy comprendo la necesidad de acercarnos un poco más a nuestra alma...
y dejar de ser dos... para ser una.
Porque no se pueden ser más que uno.

Y el Uno.... es Dios.
Será que Dios ha dejado algo de él en nuestra alma?

Yo creo que sí...
porque cuando estoy con ella....
lo siento a Él.

Y capaz es Ella... y es Alma....

Cuando más la siento.... más me siento...
y al sentir Siento....
Te siento a ti...
y también al otro...
y al que no conozco...
al que está lejos...
y a aquella que nunca conoceré.

Me gusta pensar que cuando conectamos con el Alma,
nos conectamos todos a la vez,
Me gusta sentir, que cuando hablamos desde el Alma,
habla Dios por mí y por tí.
Me gusta contar, historias desde el Alma
porque aunque no existan en tí... siempre laten en mí.