En estos días se me ha dado por pensar...
y ello me ha llevado a darme cuenta de que mi forma de pensar es cuestión de una unión de multitud de procesos que son incontables, pero la mayoría tienen que ver con aspectos no mentales.
Como por ejemplo,
sentires, sensaciones, recuerdos, aromas, percepciones, corazonadas, emociones...
Es decir... la mente utiliza elementos no mentales para pensar. Y además a su vez, genera nuevos elementos no mentales... nuevos sentires.
Qué curioso no?
Tanta importancia se da a lo mental, cuando en realidad es un instrumento de lo sensitivo.
Tal vez sea para procesar información,
quizás para almacenarla,
o simplemente para encontrar un lenguaje a la hora de expresarlo.
El caso es que a mi se me dio por pensar en eso...
Y ahí es cuando me doy cuenta que uno piensa según siente, y por consecuencia siente según piensa.
No es algo aislado, no son procesos separados.
Somos un enorme quántum de sensaciones buscando un mecanismo mental que lo avale.
Y cómo la mente avala poco lo sensitivo, es bien poco lo que se expresa, o bastante mal se hace.
Cómo si la mente no nos dejara ser libres para sentir..
cómo si ella determinara qué es lo que se puede expresar y qué no.
Por eso en estos tiempos la mayoría de las personas buscan en un vaso de alcohol la esperanza de adormecer la mente, distraerla, para que les permita decir todo aquello que sienten.
De ahí que las fiestas se convierten en un peligro para los cánones mentales habituales.
Tal vez es el único mes en el año en el que se dan licencia para sentir...
Qué tristeza entonces resulta un ser que necesita darse licencia para sentir,
cuando lo único que hace es sentir permanentemente.
Imaginen lo difícil que resulta expresar todo un año de sentires en un mes, o en dos noches: Navidad y Año Nuevo.
Y luego está la otra parte de la historia...
los nuevos sentimientos generados por la interpretaciones de los primeros... !!!!!
Realmente vamos Dementes...
Y pensar que pensamos porque sentimos...
Y pensar que sentimos porque pensamos...
Una misma palabra dicha de una determinada manera, provoca en un corazón una u otra cosa totalmente diferente.
Por qué esa diferencia?
Por qué ese impacto?
No será que cuando escuchamos estamos pensando lo que escuchamos en vez de sentirlo?
No será que cuando hablamos, estamos pensando lo que decimos en vez de sentirlo?
Evidentemente son asuntos complejos... pero a la vez muy simples.
Hemos colocado al corazón en el lugar del intermediario,
y ese lugar lo debería ocupar la mente.
Nuestra razón... es un instrumento del corazón...CO-RAZÓN.
Y no al revés.
Por eso la constante duda...
por eso la constante disculpa,
por eso la permanente insatisfacción.
Porque el desorden de lugares es algo que tenemos todos... y que de a poco, y con mucha suerte, lo vamos recolocando...
Siempre hay personas, palabras, situaciones o circunstancias que nos hacen "darnos cuenta" que estamos desordenados...
No es que no nos entienden,
es que no nos sienten.
Por eso cuando nos "sentimos"... nos "entendemos"
Por eso cuando no nos entendemos, es cuando no nos sentimos.
Tal vez sea cuestión de vibración... de vibrar en el mismo canal para llegar al entendimiento.
Para nosotros sentirnos ordenados...
Se suele hacer revisión en los comienzos,
y éste puede ser un momento óptimo para revisar el órden de prioridades.
A la mente se la puede manipular...
ya que ella siempre está pendiente del entorno.
Al corazón difícil...
a menos que esté siempre pendiente del entorno.

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