En las mudanzas es cuando se hace conciente de todas las cosas que tiene.
Tantos recuerdos... tantos apegos... tantos papeles...tantos estigmas.
Y pensar que sólo son "cosas"... que se van juntando... y que han ido formando mi personalidad.
Qué horror es darse cuenta de que la personalidad de uno se basa en las cosas que ha ido guardando...
desde la camiseta favorita, hasta el libro que me acompaña, desde ese cepillo de pelo, o el collar que nunca usé.
Y desde pequeña he tenido una frase en la cabeza... que me rondaba sin terminarla de comprender del todo, hasta hoy...
"Déjalo todo y sígueme"...
Ahora me doy cuenta de la magnificencia de esa frase, que no son sólo palabras, si no, una clave de liberación.
Hasta qué punto estamos dispuestos a dejar todo...?
Hasta dónde he dejado que las circunstancias me dijeran cuándo y cómo?
Si bien es cierto que me he caracterizado por ser rebelde ante lo que me imponían, no fui conciente de que mi rebeldía acaba en el momento en que me autoanalizaba.
Me encerraba en mi mundo, en mis libros, en mis telas, en mis letras, y allí me sentía protegida.
Pero resulta que... "todo"... es todo.
Incluso tú mismo.
Y de ahí mi interrogante.
Cómo puede ser que uno se haya convertido en carcelero de sí mismo?
Creo que la respuesta la tiene el corazón.
Ese individualismo tenaz,
de que sólo uno mismo se entiende,
se ha expandido tanto en la idiosincracia humana
que somos nuestros mejores amigos,
en una soledad atroz.
Y no será, que de tanto desamor,
nos queda un vacío enorme
que debemos llenar con pequeñas o grandes cosas?
Y no será que ese individualismo,
es simplemente esa necesidad de que alguien me llene, y como no hay nadie me lleno yo mismo de mí?
Porque estar lleno de uno, es seguir siendo individualista!
Aunque muchos manifiesten cómo una vía de iluminación la frase de "conócete a tí mismo",
yo lo veo francamente aburrido.
Porque conocerse a uno mismo, sólo uno mismo... se acaba pronto la diversión.
Pero conocerse a uno mismo, en diferentes aspectos de relación con otros,
es una aventura!
Y si ya... la suerte está de nuestro lado...
y te conoces en el corazón del otro...
TE DESCONOCES!
Te sorprendes, te renuevas, te haces misterio, te haces un cuento por narrar.
Por eso cuando llega el Amor,
todo sobra.
Desde aquél papelito, desde aquella camiseta, desde aquél libro, desde aquél perfume.
Desde las costumbres, desde los gustos, desde las preferencias, desde tus referencias.
Tal vez el Cristo se refería a eso,
en el Amor todo sobra,
sólo
síguelo
y
tendrás
TODO.

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