viernes, 10 de abril de 2020

El lenguaje de la Intuición




El lenguaje de la intuición...
 o la intuición como lenguaje. 



Sale desde el interior hasta el exterior... o entra desde el exterior al interior de cada uno?

Quizás sea, una comunicación entre el exterior y mi energía vibracional de cada momento. 
Quizás... no salga de ningún lado.

Quizás... SEA SÓLO UN LENGUAJE.

Ese lenguaje, como todos, al principio es muy torpe... casi hasta impersonal. 
Y esa aproximación hacia esa comunicación se hace a través de la intuición, como intentando "entender" qué está pasando.

Es la intuición una habilidad que se practica, como un idioma, o un lenguaje nuevo, que con el tiempo, se convierte en una herramienta de comunicación, y es, el primer lenguaje con el que contamos para despertar a la conexión con todo lo que nos rodea.



En la medida en que ese primer lenguaje mejora, la intuición se hace cada vez más clara, más precisa, más instantánea.... casi al punto de diluir el tiempo entre la información y el tiempo. 

A partir de ahí, es más sencillo desarrollar otras habilidades -si es que así lo permite la vibración en la que te encuentres- como la clarividencia, la clariaudiencia... y todo el desarrollo de los sentidos y sus lenguajes.

Cada uno percibe, recibe, y canaliza en función de la vibración en la que se encuentra y nunca de otra manera ni en otra frecuencia. 

Es -podríamos decir- una coherencia energética. 

Ya que, nuestra energía no se subdivide en diferentes frecuencias en nuestro campo energético, si no que es una sintonía armónica de la vibración en la que estemos.

Hay personas que creen que su mente vibra en una determinada frecuencia lumínica... o energética... su corazón en otra... su cuerpo en otra... 

No hay tal división.

Somos... energía, y ésta vibra en sintonía en todo nuestro ser. 
En la medida en que somos más conscientes,... la vibración va aumentando y por ende la frecuencia con lo que canalizamos, expandimos, generamos y atraemos.

Por eso... la intuición va en la misma línea.
No es una capacidad separada de la vibración de cada uno. No se es más intuitivo o menos por las ganas que le pongamos... si no, por las ganas que nos pongamos a nosotros mismos en la revisión interior, en la forma de interpretar y percibir el entorno... en ser un poco más luminosos cada vez.

De ahí que, la intuición tan sólo sea la expresión de lo que en la percepción de vigilia se conoce como el sentido común.

No es otra cosa que, el entramado de la percepción "común" de los sentidos, dando así, una conjunción, una red de información que generan un lenguaje.

Pasa que cuando no se accede a la intuición es porque los sentidos están fragmentados, la vista dice una cosa, el oído creyó oir... el tacto le parece que sintió... el olfato se olvidó de procesar la información... 

Y así, cuando la persona está fragmentada, también lo está su percepción. Y al no haber sintonía, ni unión... no se da la común- unión; la comunión de sus sentidos: EL SENTIDO COMÚN: LA INTUICIÓN.

Y además, es la intuición el sentido común que compartimos entre todos. Es el lenguaje que nos une, es la capacidad que todos tenemos para comunicarnos, a través de la unión de los sentidos, a través del lenguaje energético y vibracional. 

_Casi como gestual interpretativo lineal_ 

Lo que habitualmente se considera un don extraordinario, tan sólo es una habilidad innata de comunicación e interpretación energética. 

Ya luego... pasaríamos a desarrollar la percepción extraordinaria de cada sentido... 

Primero aparecería la Escucha inteligente que es la precursora de la Clariaudiencia.
Luego se expresaría la Visión Amplificada, dando paso a la Clarividencia.
Después aparece la Atención Olfativa, percepción que incorpora muchísima información, que posibilita la facultad de mover el espíritu.

Y así... continúa con los demás sentidos.
En el gusto se amplifica tanto que la alimentación es lumínica y elemental.
Y por último... el tacto... extracorpóreo, va más allá del tiempo y el espacio... 

Y más allá del más allá-

Feliz Viernes. 

¿Quién soy sin mi trabajo?


¿Quién soy sin mi trabajo?
ESPACIO MILAGROS·JUEVES, 9 DE ABRIL DE 2020·3 MINUTOSLeída 56 veces
En una forma de vivir como la que habitualmente habitamos donde el trabajo es la clave de la productividad del ser, en lo personal se convierte en el símbolo de la identidad del ser.

Dejando un caudal gigante de posibilidades relegadas a que alguna vez puedan ser “útiles” para alguien, siendo posible que así, las pueda incorporar a mi identidad productiva.

Y si se fijan, esa manera de relacionarnos con el trabajo, con la tarea, con la actividad diaria, ha cercenado tanto caudal de intereses, de ganas, de entusiasmo, que nos ha dejado en la orilla de la productividad y de la utilidad todas las actividades que surjan en el interior.

Con el gran desparpajo mental de rechazar infinidad de rumbos, descubrimientos, estares y manjares para el alma simplemente porque “no sirven para nada”.

Sirven para ti.
Son tuyos, para ti, para que puedas despertar a la infinidad de recovecos que tiene tu identidad.

Porque somos todo lo que hacemos... no sólo todo lo que producimos.
Y cuando de productividad se habla, no se exclusiviza la idea de un producto final concreto, si no, de todo aquello que al final resume algo de ti.

Lo que no te resume también te identifica.
Porque hay partes de uno que no sirven para nada!
Porque sólo están y flotan entre la razón y la lógica de aquellas partes de uno que necesitan explicarlo todo.

Somos un montón de desórdenes gustativos, sin ton ni son, sin finalidad ni explicación.
Un descubrimiento constante de lo que configura mi identidad en aquello que ni siquiera sé por qué me gusta, por qué lo leo, por qué lo estudio, por qué lo curioseo.

Simplemente sé que, mientras divago en mis atracciones, me sorprendo encontrando partes de mí con las que no sabía que tejía mi identidad emocional.
Y cuando distraídamente aparece un rasgo analítico intentando “hacer algo con ello”... todas los demás gustos inútiles e improductivos se sienten atemorizados por tanta razón.

Cuando no trabajas, eres todo lo demás que haces... o que deberías -hace tiempo- permitirte hacer.

La “utilidad” ha conquistado territorios que siempre le han pertenecido al gozo, al suspiro, a la imaginación, a la contemplación.
Y si esos espacios no los gobierna la pasión... pronto la confundiremos con que la pasión necesita retribución... con que toda acción acertada conlleva una gratificación...

Na...
Vivir es perseguir el aroma de nuestra alma más pura que siempre nos sorprende cuando la razón está ocupada en asuntos más importantes que ser.

Eres... tanto y tanto.. que jamás podrías caber en nada.

La noche oscura del alma

La noche oscura del alma

ESPACIO MILAGROS·DOMINGO, 5 DE ABRIL DE 2020·4 MINUTOSLeída 210 veces
Cuando comenzó el año, vi como la oscuridad reclamaba la atención, y realmente no creí que fuera tan contundente en su aparición.
La sensación es como si hubiéramos barrido abajo de la alfombra un montón de cosas sin resolver, varias malas intenciones, muchos pendientes, e infinidad de polvo en nuestra estantería mental y emocional.

Habitamos y nos desarrollamos encima de esa alfombra... y se hizo tan grande la montaña, que nos caímos, y con todo eso sobre nosotros mismos.
Algunos han caído de muy alto, otros tan sólo algún que otro golpe.

Pero todos hemos barrido debajo de la alfombra de la consciencia, muchas cosas que preferimos dejar pasar.

Y si recuerdan lo que les conté al principio del año, estamos iniciando un ciclo de 60 años, recolectando la experiencia del anterior, diluyendo lo que no podemos permitir que prospere, y recuperando el sentido evolutivo que en algunos casos se ha ido confundiendo y perdiendo.

Para la mayoría, es reveer la vida tal como la conocemos; para los mayores de 60 años, quizás hay cosas que ya habían empezado a cambiar.

Con tanta suerte que nos permiten hacerlo a todos, en simultáneo y conectados unos con otros.
Cuando se dan saltos cuánticos en la humanidad, siempre suceden entramados que nos unen más. Pareciera como si nos uniéramos más por el dolor, por el sufrimiento, por la angustia... que por el Amor; aún no estamos del todo comprometidos como humanidad.

Es perentoria la necesidad de meditar sobre lo que nos une, y descubrir que, detrás del motivo, siempre encontramos el Amor escondido. Quizás ha estado debajo de nuestra alfombra personal también! Quizás lo habíamos aplazado para cuando tuviéramos tiempo, o para cuando lo hubiéramos perdido todo...

Quizás lo hemos aplazado para retomarlo estos días.

Y pueden pensar que es una utopía mi relato, ya que en el encierro, en la obligación, en la represión nada bueno puede gestarse.
Qué bueno que lo piensen! Siempre he pensado que nada bueno puede gestarse, si no es por la bondad que habita en cada ser que es sometido a ese tipo de tortura.

Y nosotros... a cuántos encerramos constantemente?
Encerramos para que nos alegren la vida...
Encerramos para que produzcan para nosotros y nos sirvan...
Encerramos para que se rehabiliten
Encerramos para educar... para curar... para amar.

Tomar de la medicina que recetamos, nos hace mejores seres humanos, y sobretodo compasivos ante la vida, la energía y las manifestaciones de la eternidad.

Estos tiempos son como cuando les decimos a los niños... “No saldrás de tu cuarto hasta que lo ordenes”.... trasladen eso a su vida personal... quizás muchos deberían quedarse un par de décadas en el cuarto.

O cuando tan altaneramente decimos a otros “Debes estar encerrado, porque eres un peligro para los demás”... cuántas personas de este planeta no son un peligro para otros seres humanos, para los animales, para la naturaleza... para la vida mismo?

Nos toca limpiar la casa, el corazón y el alma.

Hay mucho para hacer en linea, muchísimas cosas para aprender... creo que más que antes.
Pero en línea no está lo que tenemos que aprender ahora mismo.
Está en tí, en mí, en el silencio, en el recuerdo, en el bucear la oscuridad e ir iluminando cada rincón de uno mismo, perdonando, abrazando, promoviendo, calmando.

Habrá mucho tiempo para volver a hacer lo mismo que antes...
Pero ahora es tiempo de hacer otra cosas.

Como por ejemplo:
Silencio
Contemplación
Pausa
Despacio
Sentir
Respirar consciente
Escribir
Reescribir
Soñar
Volar...

Apaguen la televisión y las redes sociales un rato...
Abrácense con toda su alma
Ríanse a carcajadas
Recuperen su tiempo
Báñense despacio

Lo que se pueda resolver y esté en sus manos... conéctenlo y planifíquenlo.
Lo que se escape a sus posibilidades de resolución, déjenlo que siga flotando en el río.
En algún momento se verá para dónde nos lleva todo esto.

Pero a dónde quiera que nos lleve, llegaremos mucho más sinceros,
mucho más íntegros, mucho más hermanos, mucho más humanos.

(Dedicado a Fernando, Verónica, Mariel, y a todos los que me han ido preguntando sobre el encierro y sus oscuridades. Gracias infinitas)

Cecilia.

EL ERROR DEL MIEDO



El error de no hacer por miedo a errar.

Cuantas veces uno se esconde en el no hacer, para evitar la terrible sensación de "errar", y ¡qué gran error!
Nos quedamos enroscados en nosotros mismos,
 viviendo una realidad sólo en la mente, 
convirtiendo la ilusión de que al no actuar no hay error, 
en una trampa mortal.
Si bien es cierto que a veces abstenerse de actuar es sensato, 
hacerlo por miedo a equivocarse es un gran error.

Porque en el anhelo, en el riesgo de expresarse, hacer o proyectarse, 
está el Sentido de la vida, 
como ese motor que nos permite crecer, aprender, evolucionar. 

SISTEMA INMUNO-LÓGICO... SISTEMA DE RELACIÓN

Sistema inmunológico, sistema de relación.
ESPACIO MILAGROS·MIÉRCOLES, 11 DE MARZO DE 2020·4 MINUTOSLeída 1,694 veces
Me han estado preguntando alguna “receta” , algún tratamiento o algún punto para fortalecer el sistema inmune, debido a la pandemia del miedo que se está realizando a nivel mundial a través del “coronavirus”.

Tan es así que incluso hay personas que han minimizado los cuidados, ya que lo consideran una tontería.
Otras, se han obsesionado generando una dermatitis por el exceso de jabón y alcoholes en las manos.

Calma.

El sistema inmune, no nos hace inmunes, nos permite relacionarnos con todo lo que existe, tanto dentro como fuera, de una manera armoniosa.
De hecho, el exogenoma, es una nube personal de la población microbiana con la que nos hemos relacionado. Dejando una memoria viva de cada uno de los elementos, para que, en el siguiente encuentro, haya una forma más armoniosa de relación.
Así, la clave está en la armonía.

Cuando mi energía no está en armonía, soy vulnerable a no poderme relacionar adecuadamente con la población microbiotica que me habita, que habita conmigo en este lugar llamado vida.

Para la Medicina Tradicional China, la energía que se encarga de la homeostasis con el medio, se llama Energía Wei. Es una energía centinela, de relación, de armonía, de atención.

La energía Wei, durante el día hace un recorrido superficial, y por la noche un recorrido profundo.
También tiene un recorrido diferente a nivel mensual y otro anual. De tal manera que tiene tres niveles de acción, un ritmo distinto de profundidad para cada rincón del ser.

Ese recorrido que hace durante el día, lo hace compartiendo territorio con la Energía Mental, con lo cual, el pensamiento influye muchísimo en la calidad de esa energía de relación.
Ahí hay una clave que no se puede dejar pasar... La Energía Mental influye en el Sistema Inmune. (Por supuesto que a nivel neurolinguístico hay infinidad de información al respecto).

Y todo este mecanismo de relación funciona a gracias a “los fuegos” que nos mantienen en la calidez.

Esos fuegos, necesitan alimento para funcionar.
*Una alimentación balanceada y variada.
*Una respiración a un ritmo que permita oxigenar bien cada rincón del cuerpo.
*Un descanso reparador
*Un cuerpo emocional que no duela todo el tiempo.
*Una energía mental que me recuerde mi capacidad de relación con todo lo que existe.
*Y antes de acabar el día, una infusión medicina, un agradecimiento por la vida, y por el calor del hogar.

(Busquen las plantas medicinales propias del lugar donde habitan, ellas están llenas de identidad )

Quizás la clave de una buena relación con el entorno, es el humor.
Ese estado en el que no hay fricción, si no que, los acontecimientos fluyen un poco en el río de la vida, permitiendo así, con esa actitud, a que todo de a poco se vaya adaptando a una vivencia armoniosa.

Y no permitir que el miedo anide en nuestro ser.
No hay nada que nos haga más vulnerables que la vivencia del miedo.

Dejemos que, si decide visitarnos, salga por la misma puerta que entró.
Por más tentaciones que tengan, no le preparen un café.

El miedo nos impide relacionarnos,
nos confunde y no nos deja pensar con claridad.
terminamos utilizando su referencia como nuestra.
y lentamente, olvidamos quienes somos.

Hay personas que ya no recuerdan como eran antes que el miedo se quedara a vivir con ellos.
Incluso hay personas que están convencidas de que siempre vivieron con él.

Pero no. No nos es grato, aunque viva en nuestra casa.

Caminen despacio, por la senda de aquellas pequeñas acciones que los hacen felices.
El ratito de felicidad, de descanso, de regocijo...
Diluyan el stress, el dolor, el pánico.

Vayan a cocinar algo rico.
Celebren que hay fuego dentro y fuera.
Y amor, para transformar todo en un arcoiris.

(Y para los que les toque la cuarentena, aprovechen a meditar y sentirse.)