viernes, 10 de abril de 2020

La noche oscura del alma

La noche oscura del alma

ESPACIO MILAGROS·DOMINGO, 5 DE ABRIL DE 2020·4 MINUTOSLeída 210 veces
Cuando comenzó el año, vi como la oscuridad reclamaba la atención, y realmente no creí que fuera tan contundente en su aparición.
La sensación es como si hubiéramos barrido abajo de la alfombra un montón de cosas sin resolver, varias malas intenciones, muchos pendientes, e infinidad de polvo en nuestra estantería mental y emocional.

Habitamos y nos desarrollamos encima de esa alfombra... y se hizo tan grande la montaña, que nos caímos, y con todo eso sobre nosotros mismos.
Algunos han caído de muy alto, otros tan sólo algún que otro golpe.

Pero todos hemos barrido debajo de la alfombra de la consciencia, muchas cosas que preferimos dejar pasar.

Y si recuerdan lo que les conté al principio del año, estamos iniciando un ciclo de 60 años, recolectando la experiencia del anterior, diluyendo lo que no podemos permitir que prospere, y recuperando el sentido evolutivo que en algunos casos se ha ido confundiendo y perdiendo.

Para la mayoría, es reveer la vida tal como la conocemos; para los mayores de 60 años, quizás hay cosas que ya habían empezado a cambiar.

Con tanta suerte que nos permiten hacerlo a todos, en simultáneo y conectados unos con otros.
Cuando se dan saltos cuánticos en la humanidad, siempre suceden entramados que nos unen más. Pareciera como si nos uniéramos más por el dolor, por el sufrimiento, por la angustia... que por el Amor; aún no estamos del todo comprometidos como humanidad.

Es perentoria la necesidad de meditar sobre lo que nos une, y descubrir que, detrás del motivo, siempre encontramos el Amor escondido. Quizás ha estado debajo de nuestra alfombra personal también! Quizás lo habíamos aplazado para cuando tuviéramos tiempo, o para cuando lo hubiéramos perdido todo...

Quizás lo hemos aplazado para retomarlo estos días.

Y pueden pensar que es una utopía mi relato, ya que en el encierro, en la obligación, en la represión nada bueno puede gestarse.
Qué bueno que lo piensen! Siempre he pensado que nada bueno puede gestarse, si no es por la bondad que habita en cada ser que es sometido a ese tipo de tortura.

Y nosotros... a cuántos encerramos constantemente?
Encerramos para que nos alegren la vida...
Encerramos para que produzcan para nosotros y nos sirvan...
Encerramos para que se rehabiliten
Encerramos para educar... para curar... para amar.

Tomar de la medicina que recetamos, nos hace mejores seres humanos, y sobretodo compasivos ante la vida, la energía y las manifestaciones de la eternidad.

Estos tiempos son como cuando les decimos a los niños... “No saldrás de tu cuarto hasta que lo ordenes”.... trasladen eso a su vida personal... quizás muchos deberían quedarse un par de décadas en el cuarto.

O cuando tan altaneramente decimos a otros “Debes estar encerrado, porque eres un peligro para los demás”... cuántas personas de este planeta no son un peligro para otros seres humanos, para los animales, para la naturaleza... para la vida mismo?

Nos toca limpiar la casa, el corazón y el alma.

Hay mucho para hacer en linea, muchísimas cosas para aprender... creo que más que antes.
Pero en línea no está lo que tenemos que aprender ahora mismo.
Está en tí, en mí, en el silencio, en el recuerdo, en el bucear la oscuridad e ir iluminando cada rincón de uno mismo, perdonando, abrazando, promoviendo, calmando.

Habrá mucho tiempo para volver a hacer lo mismo que antes...
Pero ahora es tiempo de hacer otra cosas.

Como por ejemplo:
Silencio
Contemplación
Pausa
Despacio
Sentir
Respirar consciente
Escribir
Reescribir
Soñar
Volar...

Apaguen la televisión y las redes sociales un rato...
Abrácense con toda su alma
Ríanse a carcajadas
Recuperen su tiempo
Báñense despacio

Lo que se pueda resolver y esté en sus manos... conéctenlo y planifíquenlo.
Lo que se escape a sus posibilidades de resolución, déjenlo que siga flotando en el río.
En algún momento se verá para dónde nos lleva todo esto.

Pero a dónde quiera que nos lleve, llegaremos mucho más sinceros,
mucho más íntegros, mucho más hermanos, mucho más humanos.

(Dedicado a Fernando, Verónica, Mariel, y a todos los que me han ido preguntando sobre el encierro y sus oscuridades. Gracias infinitas)

Cecilia.

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