Sistema inmunológico, sistema de relación.
Me han estado preguntando alguna “receta” , algún tratamiento o algún punto para fortalecer el sistema inmune, debido a la pandemia del miedo que se está realizando a nivel mundial a través del “coronavirus”.
Tan es así que incluso hay personas que han minimizado los cuidados, ya que lo consideran una tontería.
Otras, se han obsesionado generando una dermatitis por el exceso de jabón y alcoholes en las manos.
Calma.
El sistema inmune, no nos hace inmunes, nos permite relacionarnos con todo lo que existe, tanto dentro como fuera, de una manera armoniosa.
De hecho, el exogenoma, es una nube personal de la población microbiana con la que nos hemos relacionado. Dejando una memoria viva de cada uno de los elementos, para que, en el siguiente encuentro, haya una forma más armoniosa de relación.
Tan es así que incluso hay personas que han minimizado los cuidados, ya que lo consideran una tontería.
Otras, se han obsesionado generando una dermatitis por el exceso de jabón y alcoholes en las manos.
Calma.
El sistema inmune, no nos hace inmunes, nos permite relacionarnos con todo lo que existe, tanto dentro como fuera, de una manera armoniosa.
De hecho, el exogenoma, es una nube personal de la población microbiana con la que nos hemos relacionado. Dejando una memoria viva de cada uno de los elementos, para que, en el siguiente encuentro, haya una forma más armoniosa de relación.
Así, la clave está en la armonía.
Cuando mi energía no está en armonía, soy vulnerable a no poderme relacionar adecuadamente con la población microbiotica que me habita, que habita conmigo en este lugar llamado vida.
Para la Medicina Tradicional China, la energía que se encarga de la homeostasis con el medio, se llama Energía Wei. Es una energía centinela, de relación, de armonía, de atención.
La energía Wei, durante el día hace un recorrido superficial, y por la noche un recorrido profundo.
También tiene un recorrido diferente a nivel mensual y otro anual. De tal manera que tiene tres niveles de acción, un ritmo distinto de profundidad para cada rincón del ser.
Ese recorrido que hace durante el día, lo hace compartiendo territorio con la Energía Mental, con lo cual, el pensamiento influye muchísimo en la calidad de esa energía de relación.
Ahí hay una clave que no se puede dejar pasar... La Energía Mental influye en el Sistema Inmune. (Por supuesto que a nivel neurolinguístico hay infinidad de información al respecto).
Y todo este mecanismo de relación funciona a gracias a “los fuegos” que nos mantienen en la calidez.
Esos fuegos, necesitan alimento para funcionar.
*Una alimentación balanceada y variada.
*Una respiración a un ritmo que permita oxigenar bien cada rincón del cuerpo.
*Un descanso reparador
*Un cuerpo emocional que no duela todo el tiempo.
*Una energía mental que me recuerde mi capacidad de relación con todo lo que existe.
*Y antes de acabar el día, una infusión medicina, un agradecimiento por la vida, y por el calor del hogar.
(Busquen las plantas medicinales propias del lugar donde habitan, ellas están llenas de identidad )
Quizás la clave de una buena relación con el entorno, es el humor.
Ese estado en el que no hay fricción, si no que, los acontecimientos fluyen un poco en el río de la vida, permitiendo así, con esa actitud, a que todo de a poco se vaya adaptando a una vivencia armoniosa.
Y no permitir que el miedo anide en nuestro ser.
No hay nada que nos haga más vulnerables que la vivencia del miedo.
Dejemos que, si decide visitarnos, salga por la misma puerta que entró.
Por más tentaciones que tengan, no le preparen un café.
El miedo nos impide relacionarnos,
nos confunde y no nos deja pensar con claridad.
terminamos utilizando su referencia como nuestra.
y lentamente, olvidamos quienes somos.
Hay personas que ya no recuerdan como eran antes que el miedo se quedara a vivir con ellos.
Incluso hay personas que están convencidas de que siempre vivieron con él.
Pero no. No nos es grato, aunque viva en nuestra casa.
Caminen despacio, por la senda de aquellas pequeñas acciones que los hacen felices.
El ratito de felicidad, de descanso, de regocijo...
Diluyan el stress, el dolor, el pánico.
Vayan a cocinar algo rico.
Celebren que hay fuego dentro y fuera.
Y amor, para transformar todo en un arcoiris.
(Y para los que les toque la cuarentena, aprovechen a meditar y sentirse.)
Cuando mi energía no está en armonía, soy vulnerable a no poderme relacionar adecuadamente con la población microbiotica que me habita, que habita conmigo en este lugar llamado vida.
Para la Medicina Tradicional China, la energía que se encarga de la homeostasis con el medio, se llama Energía Wei. Es una energía centinela, de relación, de armonía, de atención.
La energía Wei, durante el día hace un recorrido superficial, y por la noche un recorrido profundo.
También tiene un recorrido diferente a nivel mensual y otro anual. De tal manera que tiene tres niveles de acción, un ritmo distinto de profundidad para cada rincón del ser.
Ese recorrido que hace durante el día, lo hace compartiendo territorio con la Energía Mental, con lo cual, el pensamiento influye muchísimo en la calidad de esa energía de relación.
Ahí hay una clave que no se puede dejar pasar... La Energía Mental influye en el Sistema Inmune. (Por supuesto que a nivel neurolinguístico hay infinidad de información al respecto).
Y todo este mecanismo de relación funciona a gracias a “los fuegos” que nos mantienen en la calidez.
Esos fuegos, necesitan alimento para funcionar.
*Una alimentación balanceada y variada.
*Una respiración a un ritmo que permita oxigenar bien cada rincón del cuerpo.
*Un descanso reparador
*Un cuerpo emocional que no duela todo el tiempo.
*Una energía mental que me recuerde mi capacidad de relación con todo lo que existe.
*Y antes de acabar el día, una infusión medicina, un agradecimiento por la vida, y por el calor del hogar.
(Busquen las plantas medicinales propias del lugar donde habitan, ellas están llenas de identidad )
Quizás la clave de una buena relación con el entorno, es el humor.
Ese estado en el que no hay fricción, si no que, los acontecimientos fluyen un poco en el río de la vida, permitiendo así, con esa actitud, a que todo de a poco se vaya adaptando a una vivencia armoniosa.
Y no permitir que el miedo anide en nuestro ser.
No hay nada que nos haga más vulnerables que la vivencia del miedo.
Dejemos que, si decide visitarnos, salga por la misma puerta que entró.
Por más tentaciones que tengan, no le preparen un café.
El miedo nos impide relacionarnos,
nos confunde y no nos deja pensar con claridad.
terminamos utilizando su referencia como nuestra.
y lentamente, olvidamos quienes somos.
Hay personas que ya no recuerdan como eran antes que el miedo se quedara a vivir con ellos.
Incluso hay personas que están convencidas de que siempre vivieron con él.
Pero no. No nos es grato, aunque viva en nuestra casa.
Caminen despacio, por la senda de aquellas pequeñas acciones que los hacen felices.
El ratito de felicidad, de descanso, de regocijo...
Diluyan el stress, el dolor, el pánico.
Vayan a cocinar algo rico.
Celebren que hay fuego dentro y fuera.
Y amor, para transformar todo en un arcoiris.
(Y para los que les toque la cuarentena, aprovechen a meditar y sentirse.)
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